Los padres son los principales y mejores estimuladores del lenguaje del bebé. Son también los grandes responsables por su equilibrio afectivo y su adaptación social. El primer lenguaje que experimenta el bebé es la expresión a través de los balbuceos, sonrisas, llantos, etc. Así se comunican al principio. Luego, poco a poco, irá adquiriendo un lenguaje más fluido, llegando al dominio de la comunicación verbal.
Inicialmente el lenguaje surge por imitación. Los niños imitan los movimientos y los sonidos que hacen sus padres cuando articulan las palabras. En este proceso, también es importante la comprensión de lo escuchado y de lo expresado. Para prevenir las dificultades del aprendizaje del lenguaje, se debe tener en cuenta una serie de aspectos con los que se puede poner en práctica a modo de juego, desde la más temprana edad:
- Ejercitar los movimientos de los órganos que intervienen en la fonación, desde la succión, deglución, masticación, absorción, soplo, etc. Se puede utilizar recursos como: hacer morritos (de frente, a derecha, a izquierda); mandar besos; soplar con pajitas en agua, pitos, molinillos, matasuegras, flautas; inflar globos; hacer gárgaras; jugar con expresiones faciales (risa, susto, llanto, sorpresa...); hacer sonar una campanilla o cualquier instrumento sonoro y que el niño lo busque. El niño imitará los movimientos ejecutados muy lentamente, e irá tomando conciencia de los órganos que está entrenando.
- Dirigirse en primer lugar al niño utilizando palabras cortas, de 1 ó 2 sílabas, como "ven", "toma",... casi siempre las mismas, de una manera clara y exagerando la entonación, e ir aumentando el número de palabras para aumentar su vocabulario.
- El siguiente paso será la utilización de las frases. Que sean cortas, sencillas, y asociadas a las acciones como por ejemplo, "mamá baña al bebé", "bebé toma leche", etc.
- A partir de los 2 o 3 años, los niños ya podrán aprender versos, canciones, y cuentos muy cortitos. Las adivinanzas, los trabalenguas, y las canciones de cuna y de corro, pueden ayudarles a potenciar el lenguaje y la memoria.
- Estimular la expresión espontánea del lenguaje. Hablarle el mayor tiempo posible aprovechando cualquier circunstancia cotidiana como: visitas al parque, al zoo, al supermercado, a la piscina…
- Utilizar preguntas que no sólo generen respuestas afirmativas o negativas (sí o no), sino que favorezcan la elección y denominación de las cosas.
- Darle la oportunidad de hablar, respetando su ritmo, su esfuerzo, y animándole con premios y elogios. Si el niño se equivoca, no criticarle.
- No estimular la actitud gestual por parte del niño. Anímale a pedir verbalmente lo que desee.
- Realizar actividades dirigidas a mejorar su psicomotricidad (equilibrio, orientación en el espacio y en general destreza y precisión en los movimientos: jugar con la arena, montar en bicicleta, pintar, dibujar, jugar con plastilinas, etc. Le estará ayudando a expresarse, y a comunicarse socialmente.
- En el caso de observar alguna anomalía lingüística o un retraso en la expresión oral, sospecha de deficiencia auditiva, lentitud en su retraso psicomotor... debe acudirse al pediatra para que el problema sea diagnosticado y tratado. |
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